Hay partes de nosotros que pueden esperar mucho tiempo, pero nunca desaparecen del todo.
Mable nace de una de ellas.
Durante años, mi lado más creativo fue quedándose en un segundo plano, entre el trabajo, la familia y esa vida que, casi sin darte cuenta, va llenándolo todo.
Hasta que llegó un momento en el que decidí hacerle sitio.
No para cambiar de vida, sino para recuperar una parte de la mía.
Detrás de Mable
Soy Lourdes.
Estudié Ingeniería y, aunque durante algunos años ejercí como tal, mi camino terminó llevándome a la enseñanza.Desde hace más de quince años soy profesora, una profesión que forma parte de quién soy y que convive hoy con Mable.
Mable es ese espacio en el que vuelvo a dibujar, probar, combinar colores, equivocarme, empezar de nuevo y crear con las manos.
Y quizá por eso tiene tanto de mí.
Un nombre que habla de casa
Mable tampoco podía llamarse de cualquier manera.
Su nombre nace de las iniciales de las personas que forman mi familia. Cada una de sus letras guarda a alguien importante para mí y, juntas, dieron nombre a este proyecto.
Quizá por eso Mable siempre ha tenido algo de hogar.
Ha ido creciendo entre nuestra vida cotidiana, haciéndose un hueco poco a poco, hasta convertirse en algo que ya forma parte de ella.
Y cuando pienso en lo que quiero que transmita Mable, siempre vuelvo al mismo lugar: calidez, cercanía y esa sensación de estar en casa.
De una idea a una pieza
Cada pendiente empieza mucho antes de llegar a tus manos.
A veces nace de una forma, de un color o de algo tan cotidiano como una rama de olivo, una flor, una fruta o la luz de una determinada época del año.
Después vienen los bocetos, las pruebas, los materiales, las combinaciones que funcionan y muchas que no, hasta que una idea termina convirtiéndose en una pieza.
Me gusta pensar que ahí está parte de la belleza de Mable: en todo lo que ocurre antes de que veas el resultado terminado.
En las pequeñas decisiones, en los detalles y en el tiempo dedicado a hacer algo bonito.
Pequeñas historias para llevar puestas
No quiero que Mable sea simplemente un lugar donde comprar pendientes.
Quiero crear piezas que apetezca elegir, regalar, guardar y volver a ponerse. Piezas que, casi sin darnos cuenta, acaben formando parte de nuestros momentos y guardando algo de ellos.
Gracias por conocer Mable
Ojalá alguna de estas pequeñas historias termine acompañándote durante mucho tiempo.
Lourdes
Mable by Lou
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